Jack Simpson, campeón mundial de barista 2025: Papayo, Gesha y el circuito de la barra

Jack Simpson, campeón mundial de barista 2025: Papayo, Gesha y el circuito de la barra

Eventos y Competencias; Café de Especialidad

Jack Simpson, campeón mundial de barista 2025: Papayo, Gesha y el circuito de la barra

En octubre de 2025, el World Barista Championship (WBC) se celebró en HostMilano —la SCA había publicado las reglas situando el certamen entre el 17 y el 21 de octubre en Fiera Milano (Rho)—. Jack Simpson, de Axil Coffee Roasters (Australia), se llevó el título. Cherrybook reconstruyó la rutina ganadora: no un solo origen anónimo, sino dos cafés elegidos para un circuito de tres estaciones.

El formato, fijado por las reglas del WBC / World Coffee Events, obliga a servir en quince minutos espresso, bebida con leche y bebida de firma a cuatro jueces sensoriales: doce tazas. Simpson usó un Gesha de Finca Deborah (Jamison Savage, Volcán, Panamá) en la estación de espresso —Cherrybook lo describe como lote con maceración en nitrógeno— y un Papayo anaeróbico natural de Finca Zarza (Jhonatan Gasca, Huila, Colombia) en leche y firma. El Papayo, variedad todavía poco habitual en tostado comercial, recibió en esa final su mayor validación pública. El Gesha panameño aportó la floralidad y el final largo que el espresso de competencia premia.

Tres bebidas, un origen que debe leerse

El circuito no es capricho de escenario. El espresso exige claridad y dulzor bajo presión; la leche pide que la fruta sobreviva al lácteo; la firma exige que el espresso siga siendo reconocible entre otros ingredientes. Por eso los tostadores de competencia suelen trabajar tuestes más claros que el espresso industrial: el origen tiene que hablar, no taparse con caramelización. Simpson tostó en casa, Axil, y llevó a los productores al escenario. El relato —visita a ambas fincas, procesos largos, relación directa— forma parte de lo que el jurado oye mientras cata.

Para El Salvador la lectura no es copiar el menú de Simpson. Es reconocer que el Gesha (o Geisha) ya recorre el mismo circuito de prestigio en las laderas salvadoreñas: Taza de Excelencia ha colocado lotes de esa genética africana en podios nacionales, junto a Pacamara y Bourbon. Un Gesha de Metapán o de Apaneca no es el Aether de Deborah, ni debe pretenderlo; es otra altura volcánica, otro beneficio, otra firma. El WBC enseña al comprador a pedir variedad, finca y proceso. El productor salvadoreño que ya separa microlotes Gesha o Pacamara habla el mismo idioma que la barra mundial, aunque el campeón de 2025 haya servido Colombia y Panamá.

Quien siga el café salvadoreño en 2026 puede usar esa final como mapa, no como receta. El circuito de competencia —espresso, leche, firma; tueste claro; origen nombrado— es el mismo que alimenta cartas de tercera ola. Si un barista en Melbourne o Berlín busca floralidad de altura, El Salvador tiene Gesha de concurso. Si busca cuerpo y dulzor distintivos, tiene Pacamara. El título de Simpson no cambia el mapa cafetalero salvadoreño. Recuerda que la barra mundial ya no pide “un blend de Centroamérica”: pide un nombre de finca y una variedad que se deje extraer.

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