De Tokio a seis departamentos: Woodberry cata el país entero

De Tokio a seis departamentos: Woodberry cata el país entero

Café de Especialidad

De Tokio a seis departamentos: Woodberry cata el país entero

En marzo de 2024, compradores de Woodberry Coffee Roasters aterrizaron otra vez en El Salvador. No venían a una feria relámpago. Recorrieron fincas en Chalatenango, Usulután, Morazán, Ahuachapán, Sonsonate y La Libertad, cataron en el laboratorio del Instituto Salvadoreño del Café y se sentaron con productoras y productores. Entre 2022 y 2023 la empresa ya había importado 7,5 toneladas. El objetivo de la visita: mantener o subir ese promedio, con más historia detrás de cada saco.

Woodberry opera varios locales en Tokio. Su público no pide un blend anónimo; pide origen. Por eso el viaje importa. Un café salvadoreño cambia de cara según la cordillera: el occidente volcánico de Apaneca-Ilamatepec no sabe igual que el oriente de Cacahuatique o que la altura extrema de Chalatenango. Recorrer seis departamentos es admitir que El Salvador es un país pequeño en el mapa y grande en la taza.

Qué ve un comprador cuando baja del avión

Ve sombra, suelos negros de origen volcánico, cereza que se corta a mano, beneficios que separan lotes por variedad y por parcela. Ve, también, el trabajo lento de la fermentación y el secado. Yuki Sato, responsable de compras, lo dijo con claridad: querían conocer a quien produce y llevarle al cliente japonés no solo el grano, sino el relato.

Eso es comercio directo en la práctica. No elimina exportadores ni logística; añade una capa de confianza. El tostador que ha caminado la finca defiende mejor el precio, explica mejor el perfil y vuelve el año siguiente.

Una lección para quien aún no ha comprado este origen

El Salvador cabe en una maleta de muestras: Bourbon dulce y clásico, Pacamara floral, Geisha de altura, procesos honey y naturales. Una sola visita puede armar una carta de temporada. Woodberry lo entendió y lo convirtió en relación. Para el lector que descubre el país ahora, la invitación es la misma: no se quede en un solo departamento. El mapa cafetalero salvadoreño es un menú.

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