Geisha natural a la sombra del Ilamatepec: La Pacaya, 90,30

Geisha natural a la sombra del Ilamatepec: La Pacaya, 90,30

Eventos y Competencias; Café de Especialidad

Geisha natural a la sombra del Ilamatepec: La Pacaya, 90,30

Si Pacamara es la firma genética de El Salvador, Apaneca-Ilamatepec es su postal volcánica. En 2025, Finca La Pacaya, de Miguel Ángel Villavicencio, ganó los procesos naturales con un Geisha de 90,30 puntos. El segundo y el tercer lugar de la categoría también fueron Geisha: Los Morales (89,79) y El Conacaste (89,52). El mensaje al paladar es nítido: el natural, cuando la cereza se seca entera con disciplina, concentra flor y fruta hasta un punto que el lavado no siempre alcanza.

Geisha, variedad de prestigio mundial, encontró en las laderas del Ilamatepec —volcán de Santa Ana— un escenario de neblina, noches frías y suelos de lava. El resultado típico es jazmín, durazno, bergamota y una acidez de té fino. El proceso natural suma cuerpo y un dulzor de fruta madura. El riesgo es el defecto; el premio, una taza de perfume.

Por qué esta región enamora al descubridor

Entre 1.000 y 1.800 metros, con sombra y bruma, Apaneca-Ilamatepec ha sido cuna de microlotes que viajan a Japón y a Europa. No es la única región buena del país; es la más narrada, y con razón. Visitarla —o catar un lote suyo— es entender el vínculo entre paisaje y taza en una sola tarde.

Cómo beberlo

Un Geisha natural de 90+ pide método filtrado, temperatura no agresiva y tiempo para oler antes de sorber. Espere flor blanca y fruta; no espere amargor de tueste oscuro. Si esa taza le gusta, El Salvador tiene más Geisha y, sobre todo, más Pacamara esperándole en la misma cordillera. El descubrimiento no termina en un concurso: empieza.

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