Un millón de plantas para el cafetal: el MAG abre la renovación de 2023

Un millón de plantas para el cafetal: el MAG abre la renovación de 2023

Sostenibilidad; Cultivo y Procesamiento

Un millón de plantas para el cafetal: el MAG abre la renovación de 2023

En julio de 2023 el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) anunció un umbral concreto: más de un millón de plantas de café ya estaban en manos de pequeños productores de las cordilleras Apaneca-Ilamatepec, Bálsamo-Quezaltepec y Chichontepec. No era un gesto simbólico. Era el primer tramo de un plan para devolver vida a un parque envejecido, el mismo que sostiene la sombra, el agua y la taza que El Salvador exporta.

De dónde salen las plantas y hacia dónde van

La entrega forma parte del Programa de Resiliencia Climática de los Bosques Cafetaleros (Forest Coffee Resilience), ejecutado con fondos de préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y del proyecto VIVICAFE, con financiamiento no reembolsable de la Cooperación Italiana. La inversión prevista para 2023 en la repoblación de las seis cordilleras cafetaleras suma 13 millones de dólares, entre fondos estatales y esos aliados.

El MAG se comprometió a distribuir, en total, 3 millones de plantas, incluidas Kenya, Geisha y Pacamara con pureza genética superior al 80 %. Las variedades ya entregadas en ese primer millón fueron Cuscatleco, Marsellesa y Anacafé 14: materiales más resistentes a la roya, pensados para que el productor no pierda la planta a los pocos años. El contraste es pedagógico. Un híbrido resistente sostiene el volumen y el dosel; un Geisha o un Pacamara de linaje limpio sostiene la taza de concurso. El país necesita ambos. Sin pureza genética, el Pacamara se “mezcla” en el vivero y la taza pierde el perfil que el comprador de especialidad busca.

La meta de campo es renovar más de 6.900 acres —unas 2.790 hectáreas— de sistemas agroforestales, en beneficio de más de 5.700 productores. El proyecto de resiliencia climática atenderá a 3.000 productores, de los cuales 1.250 son mujeres. Amílcar Landaverde, director general de Desarrollo Rural del MAG, subrayó ese recorte: el programa apoya de forma específica a las caficultoras.

El paquete no se limita a la bolsa de plántulas. Incluye asistencia técnica, fertilizantes foliares y de suelo, fungicidas, y árboles frutales y maderables. Renovar un cafetal, en lenguaje de finca, es cambiar la planta y no perder el dosel: sombra, agua y madera siguen siendo parte del mismo paisaje.

Una finca, 1.200 Marsellesa, una lección

Tulio Avilés, de la finca Los Hermanos en Juayúa, Sonsonate, recibió 1.200 plantas de Marsellesa para renovar y sembrar café nuevo. La cifra cabe en un vivero de patio; el principio no. Cada planta que sustituye a un árbol agotado es una cosecha futura con más hoja, más cereza y menos roya. Quien bebe un Marsellesa o un Pacamara salvadoreño está bebiendo, a menudo, esa decisión de arrancar y volver a plantar.

La lección para el lector es simple. El café de El Salvador no se defiende solo en la mesa de cata. Se defiende en el vivero público, en la cordillera y en la productora que recibe su lote. Un millón es el comienzo; tres millones es la escala que el MAG se puso para 2023. La taza que convence en el exterior nace, muchas veces, de una bolsa de plantas con nombre y apellido varietal.

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