El 17 de junio de 2025, el Specialty Coffee Report de la National Coffee Association, con la SCA, identificó el tramo de edad que más especialidad bebe: el 64 % de los adultos de 25 a 39 años tomó café de especialidad en la semana, más que cualquier otro grupo. Un año después, el informe NCDT Specialty 2026 publicado por NCA/SCA elevó esa marca al 69 % en el mismo intervalo. La tendencia no es un eslogan de marketing generacional: es una medición repetida.
Conviene no forzar las etiquetas. La NCA no titula «millennials» ni «Gen Z» en esos porcentajes; titula 25–39. En 2025 ese intervalo cruza millennials jóvenes y Gen Z mayor. El circuito de gusto —cafetería, redes, origen en la taza— sí es el que esas generaciones han normalizado. Aquí se prioriza la NCA.
Otras lecturas de mercado miden otra cosa. Coherent Market Insights proyecta que el tramo 18–24 años representará el 44,8 % de la *cuota de mercado* mundial de café de especialidad en 2026: un peso de ingresos globales, no un porcentaje de adultos estadounidenses que bebieron especialidad en la semana. No se mezcla con el 64 % ni el 69 % de la NCA.
La cobertura del informe 2026 en Daily Coffee News añade un matiz útil, siempre como lectura de ese NCDT: entre los 18 y 24 años, el consumo general de café aún va detrás de los mayores, pero dentro del grupo la especialidad ya lidera a lo tradicional (50 % frente a 40 % en la semana). La Gen Z no necesariamente bebe más tazas; cuando bebe, elige el circuito de especialidad.
Redes, barra y una finca que se pueda enseñar
El joven que pide latte o cold brew no compra solo cafeína. Compra una historia que cabe en una foto y en una frase: variedad, volcán, productor. El café salvadoreño —Pacamara nacido aquí, Bourbon de sombra, Geisha de altura, seis denominaciones del ISC— está hecho para esa frase. Una bolsa con finca de Chalatenango o de Apaneca circula en Instagram con más verdad que un blend anónimo.
El circuito no es solo digital. Es la cafetería de barrio, la suscripción a domicilio, el goteo en casa (el 36 % de quienes tomaron especialidad ayer, según el mismo informe 2025). Quien tenga 28 años y muela grano entero está en el corazón del 64 % y del 69 %. El origen que le habla con trazabilidad gana el hábito, no solo el like.
Estados Unidos absorbe cerca de la mitad de las exportaciones salvadoreñas. Educar a ese tramo de edad es educar al comprador principal del saco. No hace falta inventar una «generación café». Hace falta sostener calidad, nombre de finca y un precio que el USDA ya describió en primas gourmet. El concurso y la barra en San Salvador —una taza 100 % salvadoreña medida con el mundo— refuerzan el mismo mensaje que la encuesta: la especialidad es el gusto joven que se quedó.
Cierre
La tendencia de 2025 a 2026 es continua: los 25–39 años lideran la especialidad en la semana, del 64 % al 69 %, según la NCA. Millennials y Gen Z habitan ese circuito de cafeterías, redes y origen. El café de El Salvador no tiene que volverse contenido; tiene que seguir siendo taza con geografía. Quien exporte grano con altura y productor visible no está persiguiendo una moda de edad. Está sirviendo al grupo que, según la NCA, más especialidad bebe —y que ya eligió, dos años seguidos, el café que se explica.
