Jóvenes, mujeres y café: el ISC pone el relevo en el centro

Jóvenes, mujeres y café: el ISC pone el relevo en el centro

Historia y Cultura; Sostenibilidad

Jóvenes, mujeres y café: el ISC pone el relevo en el centro

El 16 de agosto de 2024, en el Coffee Camp del Programa de Resiliencia Climática, el presidente del ISC, Mauricio Sansivirini, habló de tres pilares: juventud, mujeres y café. La frase que quedó —“el café es vida, es ambiente, es economía”— resume una verdad agronómica. El cafetal salvadoreño es bosque, empleo rural y taza de exportación. Si no hay relevo, no hay ninguna de las tres.

El Instituto, creado un año antes, tiene entre sus mandatos la investigación, la innovación y el desarrollo de quienes cultivan. El campamento no fue un acto aislado: encaja con una política que busca que hijas e hijos de caficultores vean oficio, no solo herencia pesada. Catación, barismo, manejo de vivero, fermentación y venta directa son puertas de entrada más atractivas que “seguir cortando como siempre”.

Por qué el relevo mejora la taza

Una generación nueva suele preguntar por datos: Brix, pH, temperaturas de fermentación, perfiles de tueste, certificaciones. Esa curiosidad se traduce en microlotes más limpios y en una conversación más fácil con tostadores internacionales. Las mujeres, ya presentes en cosecha, beneficio y cata, aportan organización y, cada vez más, marca propia. El mercado de especialidad lo nota: hay compradores que buscan cafés de productoras con nombre y apellido.

El Salvador necesita ese pulso. Los cafetales envejecidos y el clima errático no se resuelven con nostalgia. Se resuelven con plantas nuevas, sombra bien pensada y gente que quiera quedarse en la montaña porque el café paga y significa.

Una expectativa para quien visita o compra

Quien recorra fincas en los próximos años encontrará más laboratorios improvisados, más jóvenes en la mesa de cata y más lotes con historia de mujer. Eso no es decoración: es señal de que el origen sigue vivo. El Coffee Camp del ISC apunta exactamente ahí. El café salvadoreño del futuro se está formando ahora, entre vivero y taza.

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