Febrero de 2025 no fue un mes más en la curva del café. El Coffee Market Report de la Organización Internacional del Café cifra el ICO Composite Indicator Price (I-CIP) en un promedio de 354,32 centavos de dólar por libra: el máximo mensual nominal de la serie, por encima de los 305,13 centavos de marzo de 1977. La mediana fue 353,19; el rango diario, entre 337,54 y 375,00, con pico el día 13. Respecto a febrero de 2024, el alza es del 94,6 %. La cobertura comercial —Just2Trade y el recuento de tendencias de Agri-ProAfrica— redondea ese promedio a 3,54 dólares la libra y lo atribuye a la ICO. La cifra no es un rumor de sala de trading: es el indicador compuesto que el mercado usa desde los años sesenta.
El informe desglosa el calor por grupos. Los Colombian Milds y los Other Milds subieron con fuerza, hasta 410,64 y 409,48 centavos/lb. Los Brazilian Naturals alcanzaron 401,10. El Robusta se quedó en 263,08, aún elevado. Nueva York tiró más que Londres. Agri-ProAfrica sitúa el telón de fondo: sequía en Brasil y cosechas limitadas en Vietnam (e Indonesia), existencias ajustadas y una demanda que no se tomó vacaciones. Heladas y estrés hídrico desde 2021 habían preparado el terreno; febrero lo cobró.
El compuesto no es la especialidad
Quien tueste microlotes salvadoreños no cobra el I-CIP. Cobra un diferencial sobre el Contrato C —o un precio de subasta— que el USDA, para los cafés gourmet de El Salvador, ha situado en 100 a 300 dólares por quintal por encima de la bolsa. Esa horquilla no se relata aquí como mapa de destinos ni como inventario de sacos: se relata como capa. Cuando el compuesto mundial está en máximos, el commodity ya es caro. La especialidad sigue siendo otra conversación: cereza madura, beneficio, puntaje, nombre de finca. Un origen boutique no “aprovecha el récord” como si fuera un productor de decenas de millones de sacos. Aprovecha que el comprador, con el precio de mezcla disparado, busca tazas que justifiquen la carta.
El Salvador aporta poco al I-CIP. Aporta mucho a quien quiere salir del promedio. Bourbon y Pacas de sombra, Pacamara de concurso, procesos honey o lavados de Apaneca y Metapán: ese es el inventario que no se diluye en el indicador compuesto. El récord de febrero enseña volatilidad; la finca salvadoreña enseña por qué un saco con trazabilidad no viaja al mismo precio que un contenedor anónimo.
Qué debe hacer el comprador con un máximo histórico
Leer el CMR no es apostar. Es entender que Brasil y Vietnam siguen mandando en el volumen, y que cualquier tropiezo climático allí se siente en Hamburgo, Trieste y Tokio. El tostador que diversifica orígenes boutique —y El Salvador es uno de los más pequeños de Centroamérica— reduce la dependencia de esa marea. Paga más por libra, sí. Recibe un café que puede contar. En un mes en el que la ICO escribe historia nominal, Café de El Salvador no aparece en el gráfico de 354 centavos. Aparece en la barra, donde el cliente pregunta de qué volcán viene la taza.
