La edición 2022 de Taza de Excelencia en El Salvador confirmó un cambio de registro: por primera vez, un Gesha lideró el certamen nacional. Giancarlo Rusconi, de Finca El Conacaste, obtuvo 91,82 puntos con un lote natural de esa variedad. El segundo lugar fue para Finca Santa Rosa, de J. Raúl Rivera, con un Pacamara honey de 90,36 puntos. El tercero, Cueva De La Olla, alcanzó 90,23. En total, cuatro lotes superaron los 90 puntos, una cifra que habla de profundidad de calidad, no de un único café excepcional.
Los tres primeros puestos comparten geografía: la región Alotepec-Metapán, en el noroeste de Chalatenango. Esa concentración no es casual. La altitud, los suelos volcánicos y las noches frías de la cordillera crean condiciones donde tanto el Pacamara salvadoreño como variedades de origen etíope encuentran expresión. El podio 2022 funciona como mapa: Metapán como laboratorio de excelencia.
Qué aporta un Gesha natural de El Salvador
El Gesha —o Geisha— proviene de la región de Gesha, en Etiopía, y se hizo famoso en Panamá por su perfil floral intenso, casi de jazmín, con bergamota y fruta delicada. Plantado en altura salvadoreña, conserva esa personalidad aromática pero gana cuerpo y dulzor propios del suelo volcánico. El proceso natural seca la cereza entera; los azúcares del fruto impregnan el grano y suelen intensificar la fruta y la sensación en boca.
Que El Conacaste lidere con 91,82 indica que la variedad no es un experimento aislado en el país. Rusconi y otras fincas han invertido en viveros, sombra y cosecha selectiva para que el Gesha —exigente en altura y en manejo— rinda tazas limpias. Para el tostador, un Gesha natural de Metapán ofrece una experiencia distinta al Pacamara: más perfume, menos peso de panela, acidez fina.
El Pacamara honey de Santa Rosa en segundo lugar
J. Raúl Rivera y Santa Rosa ya eran un nombre conocido en el circuito de especialidad. Su Pacamara honey de 90,36 reafirmó la escuela de procesamiento de la finca: mucílago controlado, secado pausado, taza dulce y compleja. El honey no es un lavado incompleto; es una decisión consciente de dejar azúcares del fruto en el pergamino para sumar cuerpo sin ensuciar.
La presencia de Santa Rosa en el podio conecta generaciones. Jorge Raúl Rivera, pionero del Pacamara en la región, legó una finca donde la variedad nacional sigue siendo protagonista. En 2022, compartió escenario con un Gesha que representa la apertura del origen a genéticas de prestigio mundial.
Cuatro lotes por encima de 90: qué significa para el comprador
Superar los 90 puntos en Taza de Excelencia implica Café Presidencial: tazas limpias, sin defectos graves, con complejidad reconocida por jurados internacionales en múltiples rondas a ciegas. Que cuatro lotes lo logren en una misma edición indica que El Salvador ofrece un bench de calidad, no un microlote único. Para quien arma una carta de origen, eso permite rotación: Gesha para perfil floral, Pacamara honey para dulzor envolvente, otros lotes de la misma cosecha para comparar procesos.
La edición 2022 también reflejó la madurez del sector: competencia entre variedades distintas, dominio regional claro y procesos bien ejecutados. El Conacaste abrió una puerta; Santa Rosa recordó que el Pacamara sigue siendo la firma del país.
Quien descubra El Salvador a través de esta competencia encontrará dos caminos igualmente válidos. El Gesha natural de Rusconi invita a la exploración aromática. El Pacamara honey de Rivera invita al confort y al dulzor de montaña. Ambos nacen en la misma cordillera, y esa coincidencia es la mejor definición del origen: un territorio pequeño con voces grandes en la taza.
