En octubre de 2024 El Salvador reforzó su presencia cafetera en Corea del Sur con un embarque concreto: 18.975 kilogramos de café verde. No es un dato abstracto de balanza comercial. Es un lote con nombre de productor, con denominación de origen y con un destino que el mercado de especialidad ya trata como plaza mayor.
La exportación la concretó Café de Don Justo, empresa de Justo González, con más de veinte años en el mercado de café tostado. El perfil que el propio embarque pone sobre la mesa es didáctico para quien aún asocia «origen pequeño» con una sola nota: chocolate y acidez cítrica. Dulzor de cacao y un cítrico limpio son, precisamente, cualidades que el arábica salvadoreño de altura suele ofrecer cuando la cereza se cosecha madura y el beneficio no la estropea. El lote lleva además la denominación de origen Tecapa-Chinameca, el arco volcánico del oriente: Tecapa y Chinameca no son un adorno geográfico, son el suelo y el clima que el distintivo protege.
Por qué Corea importa —y por qué este café cabe ahí
Según la Specialty Coffee Association (SCA), Corea del Sur supera las 100.000 cafeterías de especialidad. Esa cifra explica el interés mejor que cualquier eslogan: hay barra, hay tostador y hay un público acostumbrado a preguntar por finca, proceso y puntaje. Un café verde que llega a Seúl no es souvenir diplomático; es materia prima para quien ya distingue un lavado de un honey y un Bourbon de un Pacamara.
Justo González, director de operaciones de Café de Don Justo, subrayó el orgullo de abrir un destino nuevo y agradeció a los consejeros económicos de la Embajada de El Salvador en Seúl. El puente institucional importa. En un mercado saturado de orígenes, el primer contacto a menudo no es una feria: es un agregado comercial que pone la muestra en la mesa correcta.
El contexto comercial ya venía armado. Desde la vigencia del Tratado de Libre Comercio entre El Salvador y Corea del Sur, las exportaciones salvadoreñas de café verde crecieron de forma notable. En 2022 el salto más citado fue del 60 %, hasta 6,45 millones de dólares. El embarque de Don Justo se lee, entonces, como continuidad: el TLC abrió la puerta; la calidad y la diplomacia económica ayudan a cruzarla con un nombre propio.
Qué enseña Tecapa-Chinameca al paladar
Quien descubra este origen por la vía coreana aprenderá una lección útil. El mapa salvadoreño no se agota en Apaneca-Ilamatepec. El oriente —Tecapa, Chinameca, y más al norte Cacahuatique— produce arábica de sombra sobre lava, con dulzor de caña o chocolate y una acidez que, bien extraída, recuerda cítricos y fruta de hueso. El café verde viaja para que el tostador coreano decida el tueste; el perfil de chocolate y cítrico pide un tueste que no apague la acidez ni queme el cacao.
Dieciocho mil kilos no convierten a El Salvador en un origen de volumen. Lo confirman como origen de especialidad que ya no mira solo a Estados Unidos o a Europa. Si usted es tostador, pida la DO en el saco. Si usted es lector, recuerde el nombre: Don Justo, Tecapa-Chinameca, Seúl. El café salvadoreño se defiende en la taza y, cada vez más, en destinos que saben catarla.
