Dos laboratorios y una mesa de cata: el ISC mide la calidad de occidente a oriente

Dos laboratorios y una mesa de cata: el ISC mide la calidad de occidente a oriente

Tecnología e Innovación; Café de Especialidad

Dos laboratorios y una mesa de cata: el ISC mide la calidad de occidente a oriente

El 20 de abril de 2026 el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó su *Coffee Annual* para El Salvador, informe ES2026-0004. Entre los datos de cosecha hay un párrafo que importa a quien bebe y a quien vende: el gobierno aumentó la vigilancia de plagas, el control de calidad del café y la participación en nuevos mercados de exportación. El Instituto Salvadoreño del Café (ISC, *Salvadoran Coffee Institute* en el texto del USDA) no aparece ahí como organizador de concursos solamente. Aparece como laboratorio.

El informe precisa el paquete: un programa de monitoreo de plagas para anticipar ataques de roya; renovación de unas 500 hectáreas en el cinturón cafetalero del norte; la incorporación de dos laboratorios de control de calidad en occidente y oriente; inversión en equipo de biología molecular y de embriogénesis somática para proteger el material vegetativo; y análisis de perfil de grano para que el productor identifique la calidad de su café y mejore su estrategia de mercadeo. Traducido a taza: medir para vender mejor, y reproducir plantas sanas para que esa taza no se extinga.

Santa Tecla: la mesa donde la especialidad deja de ser opinión

El laboratorio de control de calidad del ISC en Santa Tecla es el mostrador público de esa política. Según el propio Instituto, el personal técnico está certificado como catador Q-Arabica Grader, con trayectoria como analista. El laboratorio verifica muestras de exportación y forma a actores de la cadena. Conocer la calidad, dice el ISC, puede permitir precios diferenciados en el exterior y acceso a compradores locales. Sin esa mesa, la especialidad sería gusto. Con ella, una finca de Usulután y un tostador de Seúl hablan el mismo idioma: humedad, defectos, puntaje.

Las tarifas, IVA incluido, están publicadas: análisis de muestra en pergamino y cereza, 13,56 dólares; en oro, 10,17; de café tostado, 6,78; certificación de café gourmet, 40 dólares por muestra (análisis físico, sensorial y reporte técnico). Hay que llevar un mínimo de 454 g de café oro, 500 g de pergamino honey o lavado, o 700 g de cereza natural —cantidades para calcular rendimientos—. El tostado se presenta en su empaque. La evaluación de muestras Q-Arábica se hace con un panel bajo protocolos de la Specialty Coffee Association (SCA) y lineamientos del Coffee Quality Institute (CQI).

La dirección es concreta: Final 1ª Avenida Norte y 13 Calle Poniente, distrito de Santa Tecla, municipio de La Libertad Sur, departamento de La Libertad. No es un laboratorio invisible. Es una ventanilla a la que el productor puede llegar con un saco de muestra.

Por qué dos polos —occidente y oriente— cambian el mapa

Un solo laboratorio en la capital deja lejos al caficultor de Cacahuatique o de Tecapa-Chinameca. Dos laboratorios regionales, occidente y oriente, acortan el viaje de la muestra y acercan el idioma de la cata a quien cosecha. El USDA lo enmarca junto a la biología molecular y la embriogénesis somática: no basta catar el grano de este año; hay que clonar y sanear el árbol del próximo. El perfil de taza —dulzor, acidez limpia, cuerpo— se fabrica en la planta antes que en la taza.

Quien descubra Café de El Salvador debería saber que detrás del Pacamara de concurso hay una política de medición. Pida el reporte, no solo el relato. El café salvadoreño se defiende cuando la calidad se puede demostrar en Santa Tecla —y, cada vez más, en las dos mitades del país.

Volver a noticias